RESPONSE: Diciembre 2016 Issue

Bendita Es la que Cree

Cordialmente Suya

Bendita Es la que Cree

Elizabeth es parte de un milagro. Ella y Zacarías tendrán un hijo llamado Dios. El ángel le dijo a Zacarías que su hijo Juan, será lleno del Espíritu Santo y convocará al pueblo a seguir caminos justos, preparándolos para el Señor. Elizabeth es la que cree. Ella permite que las promesas de Dios moldeen cómo ella ve el mundo, y cómo actúa en él.

Una vez que Elizabeth queda embarazada, no le dice a nadie hasta el quinto mes. Podemos imaginarla protegiéndose a sí misma y a la vida que está creciendo dentro de ella. Cuando María visita a Elizabeth, Elizabeth siente que el bebé salta en su vientre. Probablemente, Elizabeth pensó "Oh no, ¿qué está pasando?". En cambio, sintió que estaba llena del Espíritu Santo y describe al bebé como "saltando de alegría". ¡Qué manera poderosa de ver y creer que Dios está obrando!

Del mismo modo, María ve y cree. Ella ve a Dios como como una bendición para sí misma, a través de este embarazo inesperado -una bendición que no es sólo para ella sino que es parte de la justicia y misericordia de Dios en el mundo. María proclama que Dios lo ha realizado para cumplir las promesas hechas hace mucho tiempo. Ella no proclama que Dios actuará poderosamente y fielmente pero que Dios ha realizado esto. Entiende la obra de Dios en su vida como parte de la larga historia donde Dios llama al pueblo a la rectitud y a la justicia. En la narración de María, Dios ya dispersó a los arrogantes, derribó a los poderosos y satisfizo a los hambrientos. María ha aceptado participar en la obra de Dios en el mundo.

¿Entonces, qué sucede con nosotras? En este tiempo de post-resurrección en el que vivimos, sabemos que cada una de nosotras puede ser llena del Espíritu Santo. Esto ya no está reservado para los profetas. ¿Estamos prestando atención a lo que el Espíritu Santo nos está diciendo y estamos permitiendo que moldee la forma en que vemos el mundo? Prestar atención a la voz de Dios casi seguramente significará que experimentaremos gozo en situaciones inesperadas — no significa que todo lo que experimentamos va a ser gozoso, sino que no tememos lo peor cuando confiamos en que Dios está trabajando activamente para el bien.

Prestar atención a la voz de Dios nos ayudará también a afirmar que Dios ya ha logrado más de lo que todavía podemos ver. Y si afirmamos esto, seguramente también lo pondremos en acción. Según Zacarías (Lucas 1: 73-75 – Uno, setenta y tres al setenta y cinco), Dios estaba cumpliendo la promesa que hizo a Abraham de rescatar al pueblo de sus enemigos para que pudieran servir a Dios en santidad y justicia. A través de la literatura profética escuchamos que la justicia que Dios desea incluye honrar a Dios, y construir justicia y relaciones equitativas. Incluye el cuidado de los pobres, las viudas, los huérfanos y los desconocidos, el honrar el Sabbath, el utilizar prácticas comerciales justas ("medidas justas") y el desafiar a los ricos y poderosos cuando no respetan este camino.

En el mundo de post-resurrección, ¿podemos abrirnos cada vez más y más para llenarnos del Espíritu Santo, para poder ver la mano de Dios en acción y proclamarlo? ¿Podemos visualizar el cumplimiento de las promesas de Dios, cuando aún no podemos verlo y podemos alinear nuestras acciones con la justicia a la que Dios nos llama, una y otra vez? Tal vez también se pueda decir de nosotras: bendita es la que cree.


Harriett Jane Olson
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Posted or updated: 11/30/2016 11:00:00 PM

November 2016 cover of response

Single Issues Available

Link opens in a new window. Digital: $2.50   Link opens in a new window. Print: $2.75 + Shipping

Listen online:

 
Facebook Tweet It Pin It
Email It Print It