Response: Febrero 2016

Optemos por la Dignidad Humana y No por el Miedo

Cordialmente Suya

Optemos por la Dignidad Humana y No por el Miedo

Cuando se anunció el veredicto en el caso sobre Tamir Rice, me encontraba visitando a mi familia, incluyendo mi sobrino de 15-años que mide 6 pies y 1 pulgada. No hace mucho tiempo que él y yo nos "medíamos" en la cocina para ver si era más alto que yo con 5-pies y 7 pulgadas. Este recuerdo tan vívido vino a mi mente cuando pensé en Tamir, de 12-años de edad con una altura de 5 pies y 7 pulgadas quien fue matado a tiros por un policía que respondió a una llamada de alguien que informó que una persona con un arma estaba en un parque en Cleveland, Ohio. Si bien lo que dijo esta persona al llamar 911 era lo que estaba sucediendo, el arma de Tamir era de juguete.

Al igual que en el hogar de la familia Rice, no existían armas de fuego en la casa de mi sobrino, pero recordé el despliegue de espadas de plástico y palos imitando pistolas en una infancia de capa y espada que a medida que mi sobrino fue creciendo, fue dando paso a guitarras y tambores, y juegos de malabarismo. Tamir Rice nunca tendrá esa oportunidad.

Mi familia también incluye dos graduados recientemente de la universidad que están entrando en el mundo laboral, tratando de continuar sus estudios y experimentando una creciente cantidad de libertad y de confianza en sus capacidades. Pensé acerca de uno de ellos, trasladándose a un nuevo lugar, pensando acerca de un nuevo puesto de trabajo y oré por la familia de Sandra Bland, quien fue encontrada muerta en una celda en el Condado de Waller, Texas, luego de haber sido detenida en una parada de tráfico en julio de 2015. Sandra se dirigía a su primer trabajo después de su graduación. Sandra Bland nunca tendrá esa oportunidad.

El anuncio de que no habría acusaciones con cargos por la muerte de Sandra Bland llegó el 23 de diciembre y cinco días después, se anunció que no habría acusaciones con cargos por la muerte de Tamir. No podía dejar de pensar en sus familias y las familias de tantas otras personas de color que han muerto en encuentros con oficiales de la ley --víctimas del miedo, de un sistema de creencias y de normas sociales que determinan a quién y qué es lo que hay que proteger. El número de estos incidentes y el hecho de que no parece existir ninguna medida correctiva, nos indica que se trata de una cuestión sistémica. Esta no es simplemente una cuestión individual de agentes involucrados. Se necesita con urgencia cambios sistémicos.

Esta realidad se identifica en el Código de Justicia Racial y es tan relevante hoy como lo era cuando Mujeres Metodistas Unidas presentaron la corriente versión del documento en la Conferencia General de 1980 (mil novecientos ochenta). El código, tal como aparece en el Libro de Resoluciones, afirma que "En principio, los Estados Unidos ha prohibido la discriminación racial: pero en la práctica poco ha cambiado. ... Un sistema diseñado para satisfacer las necesidades de un segmento de la población, no puede ser el medio para el desarrollo de una sociedad justa para todos".

El análisis sigue siendo cierto. Las declaraciones en el código siguen siendo verdaderas. Los compromisos de actuar que se afirman en el código siguen siendo pertinentes y ... tan necesarios. Mujeres Metodistas Unidas está presentando el código en la Conferencia General de 2016 para que sea adoptado nuevamente, así como una nueva resolución sobre la "Criminalización de Comunidades de Color".

Pero la redacción y aprobación de documentos no es suficiente. Este país está tomando cada vez más conciencia de un caso tras otro donde los afroamericanos mueren en custodia o en encuentros con la policía. Esta es una oportunidad para la membresía de Mujeres Metodistas Unidas de arraigarnos en nuestras observaciones y en nuestra fe, y de avanzar con acciones concretas que puedan dar lugar a medidas que produzcan cambios y resultados.

Ya ha pasado mucho tiempo, es tiempo de que actuemos. El sistema no funciona para la gente de color. No funciona tampoco para los oficiales de policía y para otros, incluyendo la membresía de Mujeres Metodistas Unidas, que estamos inmersos en este sistema. El código nos puede ayudar a restablecer nuestros patrones y criterios, y nos provoca a trabajar con otros para reformar este sistema. Debemos presionar para tener una "nueva normalidad" en la que la dignidad humana es más persuasiva que el miedo.

Que así sea.


Harriett Jane Olson
Secretaria General de las
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Posted or updated: 2/3/2016 11:00:00 PM

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