Response: Julio/Agosto 2016 Issue

Crecimiento Comunitario

Cordialmente Suya

Crecimiento Comunitario

Hace un año, estaba escribiendo sobre un tiroteo masivo que ocurrió en la Iglesia Metodista Episcopal Africana Emanuel en Charleston, Carolina del Sur. Anteriormente habían ocurrido tiroteos en un centro comunitario judío y otro en un templo sikh y un ataque en una escuela amish. En estos momentos, estamos de duelo por un ataque en una discoteca con homosexuales en Orlando, Florida, que tuvo lugar durante una celebración de afirmación y orgullo por la herencia hispano/latina.

Es correcto y apropiado denunciar y lamentar estos hechos. Estos ataques han matado y herido a nuestros hermanos y hermanas. Han desgarrado familias, comunidades y círculos de amistades. Cada uno de estos ataques es único, impredeciblemente doloroso y crea tremores de miedo.

Sin embargo, como sociedad, tenemos que dejar de verlos como incidentes aislados y reconocer el hecho de que los Estados Unidos de hoy en día, es un lugar violento. En la nueva resolución aprobada por la Conferencia General de 2016 (dos mil dieciséis), Elevemos Nuestras Voces con Compasión. Transformemos el Contexto de Odio en los Estados Unidos. Mujeres Metodistas Unidas presentó a la Iglesia Metodista Unida, un grito de plegaria a la denominación para que tenga una actitud que "desafíe el clima de desconfianza, distorsión de la verdad y miedo, con el fin de intercambiar ideas. para cambiar el contenido de la conversación hacia un futuro en común".

El racismo, la tensión económica, la ira y la falta de respeto se han combinado de tal forma que en este país, nos enfrentamos unos contra otros. El miedo y el rencor, después de cada incidente, nos lleva a refugiarnos en una postura de auto-protección en lugar de encontrar la esperanza y la convicción que se necesita para impulsar nuevos esfuerzos que produzcan un cambio.

La realidad es que las personas responsables de estos hechos que he mencionado, además de otros ocurridos en salas de cine, escuelas, estacionamientos en Arizona, bases militares, centros de trabajo y en otros lugares, son también hijas e hijos de Dios. Es difícil recordar esto al confrontar este tipo de violencia y odio. Los llamamos solitarios, terroristas, supremacistas blancos radicalizados y una variedad de otros nombres que tratan de distinguirlos de alguna manera diferente a nosotros. Estas personas también son nuestros hermanas y hermanos. Estos tiradores también eran residentes y ciudadanos que necesitaban atención de salud mental, un trabajo decente y una comunidad de apoyo. Ellos no necesitaban tener acceso a las armas de asalto de alta capacidad o sentirse empoderado por una cultura que fomenta el odio.

Los insultos, las propuestas radicalizadas en establecer límites extremos y el culpar que se utiliza en el discurso en nuestras arenas políticas, nuestras comunidades e incluso en algunos lugares de nuestra iglesia son tóxicos. Estas horribles matanzas nos deben sacudir. Es tiempo de cambiar. Es hora de construir espacios de diálogo verdadero. Escuchar especialmente a personas que no son como nosotros y que ven el mundo de manera diferente. Eliminar el acceso a rifles de asalto de alta capacidad. Proporcionar fácil acceso a servicios de salud mental eficaces. Nutrir a la comunidad y persistentemente confrontar toda expresión de racismo e intolerancia religiosa.

Nuestro trabajo como Mujeres Metodistas Unidas basado en el Código de Justicia Racial y en nuestro compromiso a resistir la creciente desigualdad de ingresos y la criminalización de las comunidades de color, se necesita ahora más que nunca. Les imploro a que participen en oportunidades de entrenamiento, en encontrar recursos en nuestro sitio web y en el Programa de Lectura para evaluar en conjunto las necesidades y para encontrar el siguiente lugar donde Dios las está llamando a trabajar en sus casas comunidades y en todo el país. A lo largo de la vida de nuestra organización, la membresía de Mujeres Metodistas Unidas ha aceptado el reto frente algunos de nuestros problemas más difíciles. Esto sigue siendo nuestro llamado y Dios todo lo puede.


Harriett Jane Olson
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Posted or updated: 7/17/2016 11:00:00 PM

July/August 2016 cover of response

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