RESPONSE: Noviembre 2016 Issue

Dar Frutos Dignos de Arrepentimiento

Cordialmente Suya

Dar Frutos Dignos de Arrepentimiento

"Bienvenidos y bienvenidas a esta tierra".

"Les traemos este regalo".

Estas son algunas de las palabras que he intercambiado brevemente con hermanas y hermanos nativoamericanos que he tenido el privilegio de conocer al comienzo de las reuniones. Estos han sido momentos muy emotivos para mí y para los que estábamos presentes — algunas de ustedes recordarán esto durante la Asamblea de 2014. Este momento incluyó un intercambio amable de saludos, un reconocimiento de que Dios que nos ama a todos y a todas, y el honrar a los pueblos indígenas del pasado, del presente y de su relación con la tierra. Estas celebraciones nos han permitido escuchar algunas frases en una lengua nativa y participar en sus tradiciones de obsequiar.

Estos momentos son conmovedores, en parte, porque todo el mundo en la sala es consciente de la enormidad de la opresión histórica y actual que han destrozado a los pueblos indígenas. Mujeres Metodistas Unidas conoce de cerca esta situación, a través de nuestro estudio misional Rindiendo Nuestros Corazones por Thom White Wolf Fassett, nuestras lecturas y nuestro compromiso por escuchar a las hermanas y hermanos nativoamericanos, que son los expertos de sus propias experiencias. En estos momentos tenemos una visión de cada uno como personas, con las que nos relacionamos y no como sujetos u objetos en una clase de historia.

La Conferencia General de 2012 lideró a la iglesia, al realizar un Acto de Arrepentimiento y solicitar a las conferencias anuales y otros a hacer lo mismo. He hablado con muchas hermanas y hermanos nativoamericanos que tenían opiniones diferentes acerca de esta práctica. Es correcto y apropiado para la iglesia el reconocer la historia de genocidio y opresión, y admitir nuestra propia complicidad, aun cuando las estrategias misionales fueron bien intencionados, aunque con resultados perjudiciales. Pero es la iglesia y los miembros no nativos que tienen necesidad de arrepentimiento — no para el beneficio de nuestros hermanos y hermanas indígenas, que a menudo llevan la responsabilidad de organizar esta celebración y hacer frente a las expresiones de vergüenza y arrepentimiento. La preocupación que manifestaron, fue: ¿Qué significará esto? ¿Será que la iglesia considera que este "problema" se ha "planteado y tratado" cuando un número suficiente de estos actos se lleven a cabo?

Ruego que esto no sea así. Estas celebraciones son oportunidades para abrirnos a relaciones mutuas que pueden conducir a niveles más profundos de comprensión y mayores compromisos para una acción apropiada. Por ejemplo, ¿cómo participar en un Acto de Arrepentimiento o en un intercambio amistoso puede afectar la atención que presto a los reclamos encabezados por los indígenas, al igual que las protestas para proteger el agua, en contra de la Tubería de Acceso Dakota, en Dakota del Norte? ¿Cómo me afecta la forma en que escucho manifestantes nativoamericanas y fuentes de información sobre acciones no violentas, cuando empresas emplean fuentes de información sobre la violencia y la seguridad? ¿Esto hace que quiera saber más, actuar, pedir a mis representantes para que se unan a los 19 miembros del Congreso que piden que se cancelen los permisos federales?

Actitudes y acciones como estas, desarrolladas en relación con hermanos y hermanas, serían "frutos dignos de un arrepentimiento", del tipo que Juan Bautista exigió de los líderes religiosos en Mateo 3: 8: que nuestros actos de arrepentimiento produzcan un cambio en nuestros corazones y en nuestras vidas.


Harriett Jane Olson
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Posted or updated: 11/2/2016 11:00:00 PM

November 2016 cover of response

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