RESPONSE: Mayo 2017 Issue

Es Complicado

Cordialmente Suya

Es Complicado

La participación en una comunidad requiere unión, conexión y relación. También requiere que la comunidad incluya espacio para reconocer necesidades diferentes, intereses diferentes y culturas diferentes, y crear espacios con bienestar y comodidad. A menudo hablamos de esto como una "unidad sin uniformidad". Uno de los aspectos que son desafiantes de la unidad sin uniformidad es que lo que para mí parece esencial para la unidad, puede parecer como una reafirmación de uniformidad para usted.

Puede sorprendernos cuando una persona que comparte la fe, los compromisos y los ideales, se aproxima a las cosas de manera diferente a nosotras. Tal vez usted ha tenido esta experiencia, en algún nivel, cuando el servicio de adoración que es significativo para usted deja a los demás anhelando algo diferente, o cuando alguien interpreta un pasaje de la Biblia de una manera que menosprecia a las mujeres en el texto. Las diferencias ante experiencias en nuestra comunidad de base pueden conducir a malentendidos, preocupación y distanciamiento --especialmente si no encontramos maneras de aprender más.

Otro desafío es que a veces necesitamos reunirnos con expresiones y personas cuyas maneras, culturas, experiencias, necesidades y desafíos son como los nuestros. Debido a nuestra vergonzosa historia de segregación racial, cuyas versiones continúan hoy y quizás porque estamos acostumbradas a establecer las normas de interacción, la cultura mayoritaria (blanca) a menudo se siente incómoda en sitios que reflejan raza y etnia.

Por supuesto, queremos aprender de nuestro pasado y no repetir las prácticas de racismo e intolerancia. Pero debemos aprender las cosas correctas. Esto significa estar dispuestas a sentarnos con cierta incomodidad y escuchar a las personas que quieren adorar en su primer idioma y que anhelan nutrirse con formas familiares de adoración. Significa hacer esfuerzos continuos para darle forma a una comunidad solidaria y creativa que me permita ser yo misma y proporcionar una comunidad dentro de la cual pueda crecer, ampliar mi experiencia, expandir mi repertorio musical y lenguaje que me impulse a amar y seguir a Jesús, y a encontrar en el camino compañeras que reflexionan más que en mi propia raza, primera lengua, generación y clase socioeconómica- y crean el espacio para que otras personas hagan lo mismo.

Al estudiar las conferencias misionales, podemos encontrarnos con un grado incómodo de separación, o podemos encontrarnos con comunidades especiales cuyas culturas fueron y son honradas, y que necesitan diferentes enfoques para ser Iglesia. Probablemente encuentren algo de cada una. Al mirar estos modelos pasados y presentes, sería preferible preguntarnos: ¿Qué podemos aprender de estos planes de organización y equipamiento que nos ayudarían hoy? ¿Hay indicadores de cómo podemos respetar y honrar nuestras necesidades y capacidades organizativas, en nuestros esfuerzos por seguir a Jesús y caminar juntas por el camino hacia la vida abundante?

Construir una comunidad de fe en la que me honran y que refleja mis tradiciones, que además sea una comunidad que amplía mi perspectiva y me exhorta a ser más perfecta en el amor, es complicado. Ahora es aún más complicado con tantas maneras de aislarnos y de escuchar sólo a las personas con quienes estamos de acuerdo. Sin embargo, la construcción de este tipo de comunidad es nuestra tarea y nuestro privilegio.

Gracias a Dios que Dios va delante de nosotras. Que tengamos fuerza, sabiduría y humildad para seguirle.


Harriett Jane Olson
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Posted or updated: 5/2/2017 12:00:00 AM



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