RESPONSE: Abril 2017 Issue

Nuestro Dios del Pacto

Cordialmente Suya

Nuestro Dios del Pacto

Dios tiene la primera y la última palabra. A medida que buscamos saber más acerca del pacto de nuestro Dios y tratamos de entender cómo este Dios nos ama y nos llama a ser parte de esta relación, es importante recordar que Dios es quien habla primero.

Desde el momento en que Dios quiso manifestarse al mundo, ha extendido su mano a los seres humanos para invitarnos a vivir en plenitud, alegría, comunidad y justicia. Casi desde ese mismo tiempo, los seres humanos han interpretando mal el mensaje, al permitir que el miedo, la culpabilidad, la codicia o la vergüenza limiten nuestra capacidad de escuchar y responder. Recuerden la gente que en el Sinaí, le pidió a Moisés que hable con Dios en vez de tratar directamente con Él. Recuerden la extensa línea de reyes y líderes religiosos que rechazaron el mensaje de Dios de justicia y comunidad. Recuerden a Jesús diciendo: tú diezmas la menta y el eneldo y el comino, pero...

Parece que siempre nos centramos en el cumplimiento de las reglas y no en nuestra libertad como personas en plenitud de expresar el amor de Dios. Para siempre y por siempre, Dios se nos presenta por medio de la vida, muerte y resurrección de Jesús y por el don del Espíritu Santo.

Una de las descripciones de las expectativas de Dios con respecto a cómo la gente vive el pacto, está en las bienaventuranzas que describen cómo actuar en una comunidad transformada y transformadora. Actúan como seres humanos en plenitud. Se solidarizan con los pobres. Tienen misericordia y compasión. Se dedican al trabajo tenaz de lograr paz. Éstas no representan imágenes retocadas y cristalinas de una comunidad idealizada --reflejan tiempos difíciles de dolor y hambre. El trabajo que se espera de la comunidad del pacto es un trabajo riguroso y de disconformidad. Requiere que cambiemos nuestros corazones y nuestras vidas, y que trabajemos para hacer que el mundo sea más tierno y justo.

Por ejemplo, las enseñanzas de Dios para el pueblo son muy claras con respecto al cuidado necesario para las "viudas, los huérfanos y los residentes extranjeros”. El cuidado de los pobres, los marginados, los inmigrantes y los refugiados no es algo opcional para el pueblo de Dios. Esto no se trata sólo de la hospitalidad en el desierto que fue el trasfondo de estas lecciones, sino también de cómo vivimos como parte del pacto de gracia. Esto requiere un trabajo firme que tenemos que poner en práctica en nuestro tiempo y donde nos encontremos, cuando los intereses económicos y políticos buscan ponernos en contra de estos hermanos y hermanas.

Los valores del Pacto también nos llaman a confrontar la desigualdad económica como consecuencia de nuestro sistema que desvaloriza el trabajo, y que hace más y más difícil para las personas el poder sacar beneficio de sus años de estudio y de su sólido trabajo. El modelo económico actual a veces se parece más al trabajo donde “sin paja no hay ladrillos” --donde se trabaja con mucho esfuerzo y pocos recursos, que a la economía del relato bíblico donde van a “recoger las espigas que dejaban los segadores”. La comunidad del pacto debe apoyar a los pobres, y exigir entrenamiento y desarrollo de nuevas oportunidades laborales con un salario digno a medida que las industrias cambian con nueva tecnología, nuevos intercambios comerciales y cambios culturales.

La comunidad del pacto es un lugar con amor, donde estamos llamadas a ser lo mejor de nosotras mismas y a ser seguidoras del amor de Dios en lugares que nunca imaginamos íbamos a ir. A medida que nos acercamos a otras personas y cuando hablamos con los líderes empresariales y gubernamentales acerca de políticas justas y prácticas que construyen la dignidad humana y protegen la creación, recordemos que estamos expresando el llamado de Dios y que Dios siempre tiene la primera y la última palabra: Amor.


Harriett Jane Olson
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Posted or updated: 4/3/2017 12:00:00 AM



Single Issues Available

Link opens in a new window. Digital: $2.50   Link opens in a new window. Print: $2.75 + Shipping

Listen online:

 
Facebook Tweet It Pin It
Email It Print It