Response: Octubre 2015

Arraigadas en Cristo

Cordialmente Suya

Arraigadas en Cristo

Recientemente he estado leyendo atentamente la historia de nuestro movimiento de mujeres en misión. Este interés especial surgió en parte por los aniversarios que estamos celebrando: estamos esperando e imaginando la celebración de los 150 (ciento cincuenta) años de servicio misional en el año 2019 y la celebración que la iglesia realizará por los 130 (ciento treinta) años de trabajo misional protestante en Corea.

Soy consciente también de lo poco que otras personas conocen nuestra historia. Una de las formas de compartir nuestra historia con otras personas fue cuando Mujeres Metodistas Unidas auspició una conferencia muy interesante y provocativa sobre la historia, con el liderazgo de profesores y profesoras con profundo conocimiento de la historia y teología Metodistas Unidas de la Escuela de Teología Metodista en Ohio. Escuchamos presentaciones fascinantes de este grupo y de otros que están trabajando para encontrar y relatar historias sobre nuestros antepasados.

Desde un principio, las mujeres que eran parte de las sociedades y asociaciones, se interesaron por las necesidades de las hermanas en muchos lugares. (Hay por lo menos 14 (catorce) organizaciones que precedieron a Mujeres Metodistas Unidas. Esta lista se incluye en el Libro de la Disciplina de la Iglesia Metodista Unida - 2012 (dos mil doce), 1322 (párrafo mil trescientos veintidós). Por muchos años, estos organismos funcionaron con el lema "trabajo de mujeres para mujeres" y crearon enlaces de apoyo mutuo con otras mujeres -conexiones que no ocurrieron gracias a estructuras congregacionales o de la iglesia. Este compromiso incluía respuestas inmediatas a las necesidades, así como esfuerzos sostenidos para equipar a las mujeres, establecer escuelas y hacer posible que mujeres reciban educación en lugares donde no hay posibilidades de recibirla.

Una parte importante del trabajo de las organizaciones incluía el crear un clima acogedor para darles la bienvenida y equipar a las mujeres locales de todo el mundo a ser Mujeres de la Biblia para acercarse a mujeres a lo largo y ancho del mundo, para compartir el evangelio y para entrenarlas para poder leer y escribir, y aprender sobre la atención básica de la salud.

Desde el principio, nuestros antepasados Metodistas y Evangélicos de la Hermandad Unida sabían que este trabajo era un trabajo espiritual. Esto era parte del llamado de Dios que recibieron, de la misma forma que lo es para nosotras, de poner nuestra fe en acción a través de la oración, de la contribución, del estudio y del servicio. Tanto en esa época como ahora, las mujeres que se unieron a sociedades y asociaciones querían estar involucradas en algo más grande que ellas mismas. Muchos de sus artículos y oraciones nos hablan del deseo de "hacer algo útil" --algo que honre a Dios y que signifique una diferencia en las vidas de las mujeres, la niñez y la juventud. Este tema perdura hoy en día.

Para nosotras y para nuestros antepasados, el hacer algo significa tener una actitud de compasión junto a otras mujeres cuyas situaciones personales llegan a nuestros corazones. Nuestro compromiso con la justicia nos impulsa a levantar nuestras voces cuando vemos personas tratadas injustamente y a crear una estrategia para cambiar corazones, mentes y estructuras. En el pasado como ahora, el movimiento de mujeres en misión nunca vio que el abrir nuestras almas a Dios tenía que estar separado del trabajo para la salud, el bienestar, la paz y la construcción de una sociedad en la que todos y todas podamos encontrar la oportunidad de crecer. El estar profundamente conectadas con Dios por medio de Jesucristo es lo que impulsa y sostiene nuestro compromiso por servir y abogar por justicia a través de los años.

Desde los pies vendados, los linchamientos y el negar a las mujeres el derecho a predicar en las épocas que precedieron al encarcelamiento masivo, la salud materna, la desigualdad de la riqueza y la justicia climática actual, nuestro arraigo en Cristo nos lleva a involucrarnos en el mundo. ¡Qué bendición es sentirme "en casa" en un movimiento que es lo suficientemente audaz para responder al llamado de Dios!

Harriett Jane Olson
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas

holson@unitedmethodistwomen.org

Posted or updated: 9/30/2015 11:00:00 PM

October 2015 cover of response

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