Response: Julio/Agosto 2015

Con la Cabeza en Alto y el Corazón Abierto

Cordialmente Suya

Con la Cabeza en Alto y el Corazón Abierto

¿Has notado que a veces encorvas tus hombros cuando estás tensa o en una habitación fría o incluso cuando caminas afuera y hace frío? Sentimos como si fuera una especie de postura protectora, pero me doy cuenta de que cuando estoy en esa postura, me resulta más difícil respirar profundo cuando lo necesito.

Me pregunto si algo similar ocurre en nuestras vidas espirituales. Cuando nos enfrentamos a dificultades o no estamos seguras de la forma en que Dios nos está conduciendo, es tentador adoptar una postura protectora. La incertidumbre puede hacernos proteger lo que Dios ha hecho en el pasado. Después de todo, conocemos la historia de lo que Dios hizo en el pasado y queremos aferrarnos a ella. Personalmente esto me pasa a mí y pienso que también le ocurre a las unidades, distritos, conferencias e incluso a la Iglesia Metodista Unida, en la medida en que nos enfocamos en cambios tanto dentro como fuera de la iglesia, y oramos y planificamos la forma de responder al llamado de Dios.

Aunque nuestro instinto pueda ser el de encorvar nuestros hombros, el respirar profundo es tal vez aún más importante en momentos de tensión o ansiedad. Cualquier persona que se involucra en un trabajo físico pesado o ejercicio sabe que es importante continuar respirando. Los músculos son desafiados y hay una necesidad de concentrarse que puede provocar que algunas de nosotras comencemos a parar de respirar --que por cierto no nos ayuda a realizar la actividad física que requiere respiración, concentración y además fuerza. Del mismo modo, cualquier persona que canta o habla en público sabe que una buena postura y una buena respiración son fundamentales para ser capaz de poner su corazón y alma en ese momento y concretar toda su preparación al expresarse claramente.

Una postura abierta, en la que se regocijan nuestros corazones en lugar de mantenerlos protegidos, también es importante para nuestras almas. Afirmamos que Dios está trabajando ahora, así como Dios ha estado trabajando en el pasado. Dios está trabajando en mí y en nosotras, y en los grandes movimientos que están dando forma al mundo. Para que nosotras seamos capaces de volcar toda nuestra preparación y experiencia para lograr una expresión concreta como la que vivimos como discípulas y como mujeres en misión, necesitamos esta postura también. Será una postura que nos recuerda que debemos respirar y dejar que el aliento de Dios sople en nosotras y a través de nosotras -purificando, restaurando y recreándonos. Para muchas de nosotras, el verano nos permitirá tener un tiempo lejos de nuestra rutina regular. Quizás podamos hacer un viaje o visitar familia y ojalá asistamos a la Misión u. Estas son oportunidades para pensar en nuestra postura espiritual y física, para practicar el adoptar una postura abierta y para respirar profundamente del Espíritu.

Que tengan un tiempo de descanso y recreación en esta temporada y que podamos juntas darle la bienvenida al soplo de Dios a medida que nos está guiando en nuestro trabajo de seguir a Jesús en el mundo al convertir la fe, la esperanza y el amor en acción.


Harriett Jane Olson
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

 

Posted or updated: 6/25/2015 11:00:00 PM

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