Response: Abril 2015

Restableciendo Expectativas

Cordialmente Suya

Restableciendo Expectativas

En este tiempo de Pascua, debería ser fácil para nosotras reconocer que Jesús vivió, murió y resucitó de una manera completamente inesperada. No operó sobre una base cualquiera sino de una manera nueva. Plenamente Dios y plenamente humano, predicando acerca de "¿Quién es mi familia?" y "¿quién es mi prójimo?" en formas que desafiaban las normas culturales. La victoria que Jesús ganó resultó ser muy diferente, incluso para lo que esperaban los discípulos.

De regreso en Jerusalén para celebrar la Pascua, estuvo en un lugar donde sin duda sería procesado; esto fue en contra del instinto de supervivencia que tenían los discípulos.

Estas expectativas, normas e instintos hizo casi imposible para los discípulos escuchar realmente la enseñanza de Jesús. ¿Un grano de trigo cayendo al suelo? ¿Perder la vida para salvar? ¿Muerte, resurrección y sufrimiento? ¿Aquellos que deseen ser reconocidos en la vida deben ser servidores de todos? Esto no se ajustaba a las expectativas que tenían los discípulos de la forma en que Jesús entraría en el Reino.

Por supuesto, no son sólo aquellos discípulos que tenían expectativas claras y culturalmente arraigadas. Esto ocurre también con los discípulos de hoy, en nuestras unidades, congregaciones, conferencias y distritos, y en nosotras mismas. Tenemos ciertas nociones de lo que la misión y el servicio debe ser. Tenemos historia y expectativas de lo que significa tener logros y de qué forma la iglesia debe participar en el mundo.

Estamos preocupadas por el futuro de la iglesia a medida que disminuye su membresía y por lo tanto nuestro impacto cultural tradicional declina. Podemos llegar a estar atrapadas en nuestras estrategias de trabajo y no ver nuevos horizontes, similar a alguien que intenta hacer dieta en busca de la clave para alcanzar el peso ideal.

Mujeres Metodistas Unidas puede llevar a cabo un tipo de investigación diferente y puede hacerlo con un recorrido sostenido que nos permite experimentar, evaluar y modificar nuestros procesos. Podemos hablar de cómo organizarnos en formas nuevas y construir una nueva capacidad para cambiar el mundo y mejorarlo. ¿Quiénes serían nuestros compañeros y compañeras solidarias? ¿Qué tipo de desarrollo de liderazgo necesitamos? ¿Cómo podemos hacer que las necesidades del mundo sean parte de nuestros planes?

En este proceso hay que escuchar a Dios y estar abiertas a un resultado que puede verse diferente de lo que habíamos imaginado. Sabemos por la historia de los días después de la Pascua, que Jesús puede entrar en la comunidad, incluso a través de una puerta cerrada con llave y puede darse a conocer a pesar de no ser reconocido de inmediato, como María en la tumba o los discípulos en el camino de Emaús. La dirección de Jesús puede tener muchas formas. Los discípulos recordaban lo que Jesús dijo, aunque no entendían o imaginaban las implicaciones en ese momento. También debemos trabajar en conjunto sobre cómo cada una de nosotras escucha a Dios, poniendo a prueba lo que vemos y oyendo las necesidades del mundo, aprendiendo la una de la otra, dejando nuestras propias expectativas y confirmando el llamado de Dios a partir del acuerdo de nuestros corazones.

Este es un trabajo muy Wesleyano, es profundamente una tarea cristiana y un trabajo que se encuentra en la resurrección, en la seguridad de que Dios tiene formas nuevas de penetrar en nuestra conciencia y restablecer nuestras expectativas para que podamos ver más claramente.


Harriett Jane Olson
Secretaria General de las
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Posted or updated: 4/1/2015 11:00:00 PM

April 2015 cover of response

Escuche en el Internet

 

Facebook Tweet It Pin It
Email It Print It