response: Noviembre/Diciembre 2020

Danos Corazones Agradecidos

Cordialmente Suya

Danos Corazones Agradecidos
Harriett Jane Olson

Cuando era niña, mi abuela me enseñó a orar: "Padre nuestro, danos corazones agradecidos por todas tus misericordias". Era nuestra oración antes de la cena en casa de mis abuelos. La llamé "la oración de la abuela". Esta oración tiene una repercusión particular para mí en esta temporada. Muchas de nosotras estamos sufriendo pérdidas. Hemos perdido a miembros de la familia. Hemos tenido que distanciarnos físicamente de nuestros seres queridos cuando anhelamos estar celebrando o llorando juntos. Mucha gente ha perdido su trabajo y ha sufrido enfermedades. Algunas de nuestras instituciones vecinales han cerrado. Tuvimos que dejar de lado nuestros planes. La lista continúa.

Todo esto está ocurriendo mientras que nuestro trabajo por la justicia racial parece ser más esencial y exigir más esfuerzo, mientras vemos los efectos del calentamiento climático en tormentas, incendios, sequías e inundaciones. Orar por corazones agradecidos puede ser la disciplina que necesitamos en este momento.

Sabemos que incluso ahora, Dios continúa bendiciéndonos. Como cristianas creemos en Emanuel --Dios con nosotros, en los buenos tiempos y en los tiempos difíciles. Sin negar el enfrentarse a las dificultades, esta temporada de Acción de Gracias y Navidad puede ser precisamente el momento adecuado para rogar por tener y expresar corazones agradecidos.

¿Qué podría pasar si entrenamos nuestra mente y nuestro corazón para ver dónde está obrando Dios, incluso mientras suplicamos por el sustento de Dios? Aunque me molestan los límites del distanciamiento físico, estoy agradecida por cada día que puedo estar al aire libre. Estoy agradecida por las tele-citas con mi fisioterapeuta que ayudan a mi cuerpo a sobrellevar y recuperar después de horas de reuniones en línea. Estoy agradecida por el importante trabajo que debemos hacer como Mujeres Metodistas Unidas, respondiendo a las crisis que ocurren y dando paso al futuro con las decisiones que tomamos hoy.

En el momento que este número de la revista response está llegando a la imprenta, vemos tasas crecientes de infección por COVID-19 (diecinueve), desastres persistentes relacionados al clima y racismo sistémico aparentemente sin solución. Es muy probable que nuestras celebraciones navideñas sean bastante diferentes este año. Es posible que no pueda orar la oración de la abuela en una gran mesa desbordante de familiares que viajaron desde muchos lugares.

Pero ¿qué tradiciones podemos continuar de una manera nueva? ¿Qué pasaría si parte de lo que cocinamos en el horno y la abundancia de vegetales que preparamos, podrían dar alimento y consuelo a familias en dificultades? ¿Qué pasaría si sacamos algunas de esas amadas recetas de comida y las compartimos con miembros más jóvenes de la familia o miembros del círculo o de la unidad, mientras expresamos gratitud y acción de gracias? ¿Qué pasaría si todos los días, comenzamos la práctica de hacer un llamado telefónico, enviar un mensaje o escribir una nota a una persona que haya marcado una diferencia en nuestras vidas, comenzando hoy hasta el día de Año Nuevo? ¿Qué pasaría si, en agradecimiento por el amor incondicional de Dios por nosotras, encontráramos formas de hacerle frente al racismo cuando lo vemos? ¿Qué pasaría si encontráramos nuevas formas de contribuir con ofrendas monetarias a Mujeres Metodistas Unidas, a nuestras iglesias y organizaciones que sirven a los necesitados?

Como dice Pablo en su carta a los Efesios, yo tampoco dejo de dar gracias por ustedes al recordarlos en mis oraciones. Que Dios nos bendiga con corazones agradecidos, que nuestra atención se centre en la acción de Dios en el mundo y que nuestras acciones fluyan con la seguridad de que, incluso ahora, Dios está con nosotras.

HARRIETT JANE OLSON
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas

Posted or updated: 11/10/2020 12:00:00 AM