RESPONSE: Enero 2011

En Búsqueda de un Lugar Seguro para Confrontar la Adicción

Cordialmente Suya

En Búsqueda de un Lugar Seguro para Confrontar la Adicción

En nuestras familias, escuelas, iglesias y vecindarios, las Mujeres Metodistas Unidas responden diariamente a situaciones causadas por la adicción por medio de nuestras instituciones misionales a nivel nacional y nuestros programas de alcance a nivel internacional. Nos involucramos con gente que tiene verdaderas necesidades; cuyas vidas y las de sus familias están fracturadas como resultado de la adicción. Algunas veces, nosotras mismas somos esa gente.

Gracias al amor infinito de Dios, el amor de la comunidad y los tratamientos médicos, algunas personas logran superar la batalla diaria de la adicción.

La tradición Wesleyana tiene un poderoso mensaje que nos ayuda a romper con las ataduras que nos limitan, ya sean las drogas o el alcohol, el sexo o el juego, la comida o las redes sociales en el internet. Cualquiera sea la droga que "elegimos", el resultado es que esta adicción interfiere con nuestra habilidad de ser "personas completas" con la oportunidad de entregar nuestras vidas a Dios para construir su Reino.

Nosotras somos una comunidad que ya no cree en que la adicción es un pecado, pero muy a menudo la tratamos como si fuera algo vergonzoso que hay que ocultar. Al igual que las enfermedades mentales, la vergüenza crea un estigma que contribuye a empeorar la situación dramática que la adicción crea. Existe una muy compleja interacción entre la dependencia química, las decisiones equivocadas y los hábitos de comportamiento. Las facetas múltiples de la adicción hacen que sea muy difícil determinar la respuesta adecuada.

Aún así, la adicción no es algo que se puede ignorar.

¿Qué pasaría si las Mujeres Metodistas Unidas fueran un refugio "seguro" donde los adictos pudieran buscar ayuda y conseguir apoyo para sus familias? Cuando nos unimos, cada una de nosotras tenemos nuestras propias cargas. Algunas compartimos nuestras tribulaciones; pero me pregunto ¿cuántas veces tenemos tribulaciones relacionadas a la adicción que mantenemos en secreto hasta que son tan obvias o conocidas en la comunidad, que no podemos continuar ocultándolas?

Culturalmente pareciera que respondemos a la adicción y sus consecuencias de dos maneras diferentes: con medicamentos o encerrando en la cárcel a las personas adictas. Ninguna de estas dos respuestas tratan con los componentes de la adicción a nivel personal, espiritual y emocional. La atención médica puede ayudar y hasta tener un rol muy importante en el proceso de recuperación; si las cárceles tuvieran programas de rehabilitación, el número de personas que reinciden y el número de prisioneros sería mucho menor.

¿Quiénes son las personas a quienes se les ofrece la oportunidad de recibir tratamiento? Personas de buen nivel económico con acceso a médicos con diferentes especialidades, con familias y lugares de trabajo que insisten en que deben recibir tratamiento y con acceso a buenos seguros de salud. ¿Quiénes son las personas que están en las cárceles porque han cometido delitos relacionados a la adicción, tales como posesión y venta de drogas,  trampas financieras, etc.? Aunque el número de mujeres en las cárceles está creciendo, la mayoría de los prisioneros son jóvenes negros o hispanos. Estas estadísticas que no son similares al número de personas adictas, definen a los acusados.

Las Mujeres Metodistas Unidas debemos pensar críticamente y preguntarnos ¿quiénes se benefician con la adicción? Averigüen en qué compañías están invirtiendo su dinero, evalúen qué están auspiciando y apoyando, hagan un llamado a sus conciencias.

Las Mujeres Metodistas Unidas estamos comprometidas a pensar críticamente y a actuar con amor, así como el amor de Dios nos ha bendecido a cada una de nosotras y al resto del mundo.

Las invito a que todas juntas pongamos nuestros pensamientos en acción.


Harriett Jane Olson
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Posted or updated: 12/31/2010 11:00:00 PM
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