response: Mayo/Junio 2019 issue

Oración, Propósito, Presencia, Poder

Cordialmente Suya

Oración, Propósito, Presencia, Poder
Harriett Jane Olson

Al contemplar la historia de Mujeres Metodistas Unidas, he estado notando algunos trazos comunes que nos dicen algo acerca de nuestra identidad.

Oración. Mujeres Metodistas Unidas y nuestras predecesoras siempre han sido mujeres de oración. Oramos por nosotras mismas a medida que crecemos en Cristo a través de desafíos y alegrías, y oramos por nuestras hermanas. Oramos por las necesidades e injusticias en nuestra propia comunidad, en nuestra nación y en lugares alrededor del mundo. Oramos por orientación mientras buscamos seguir la dirección de Dios sobre la forma en que debe responder nuestra organización. Oramos por las personas que están en servicio. La oración es un sello distintivo de las predecesoras de Mujeres Metodistas Unidas y es parte integral de quiénes somos hoy y en quiénes nos convertiremos.

Propósito. Nuestras predecesoras no usaron las mismas palabras de nuestro Propósito para describir su trabajo, pero el movimiento de mujeres organizado para la misión siempre ha tenido un propósito. En la reunión de Boston en 1869 (mil ochocientos sesenta y nueve) se comprometieron a responder a las necesidades de las mujeres y de la niñez en la India. La Asociación Misionera Local de Mujeres se organizó para atender las necesidades de las mujeres anteriormente esclavizadas y las de sus hijas e hijos. Las mujeres que organizaron escuelas de entrenamiento para diaconisas y misioneras, trabajaron con el propósito de fortalecer y equipar a las mujeres que respondían al llamado de Dios a servir. El dirigir la atención al propósito del trabajo, nos impulsa a seguir el llamado de Dios por nuevos caminos y nuevas conexiones.

Presencia. Las mujeres respondieron. Profesoras, profesionales médicas, administradoras, líderes y mujeres con la voluntad de trabajar en muchísimas capacidades diferentes, se ofrecieron para el servicio. Construyeron relaciones con las comunidades en los Estados Unidos y alrededor del mundo. Miles de mujeres que apoyaban el trabajo se identificaron a través de cartas y artículos que colmaron nuestras revistas y folletos, escritos por las mujeres que respondieron al llamado.

Este aspecto de la "presencia" fue interrumpido por los Acuerdos de 1964 (mil novecientos sesenta y cuatro), que asignaron la administración del trabajo que las mujeres habían construido (incluida la oficina de diaconisas) a la Junta de Misiones de la Iglesia Metodista. Aunque continuamos financiando el trabajo, no estar presente las unas con las otras fue doloroso y socavó la tarea en muchos lugares. Durante los últimos 20 (veinte) años hemos estado construyendo una nueva conexión a través de misioneras regionales y en los últimos 10 (diez) años hemos estado formando nuevos lazos de presencia con nuestro trabajo en los Estados Unidos. En la celebración del 150 (ciento cincuenta) aniversario el 23 (veintitrés) de marzo, en Boston, el Secretario General Thomas Kemper dijo algo significativo: "Reconocemos y nos arrepentimos del daño hecho a las mujeres y al trabajo de las mujeres en la reorganización de 1964 (mil novecientos sesenta y cuatro) " y al patriarcado que se encontraba en su raíz. Las nuevas formas de estar presente en las comunidades donde servimos es un aspecto importante de cómo nuestra organización avanzará en los próximos años.

Poder. La combinación de estos aspectos de nuestra historia con donaciones consistentes y sacrificiales, y las maravillosas mujeres y niñas con quienes trabajamos en las comunidades, ha generado un impacto que sólo Dios podría haber imaginado. El poder que surge al saber que nosotras somos amadas por Dios y el apoyo de una hermandad asombrosa que sigue el llamado de Dios, ha cruzado más fronteras y ha alcanzado a más personas de las que nuestras historias jamás podrán relatar.

 

HARRIETT JANE OLSON
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas

Posted or updated: 5/8/2019 12:00:00 AM
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