RESPONSE: Octubre 2017 ISSUE

Quiénes Somos en Realidad

Cordialmente Suya

Quiénes Somos en Realidad

Se puede escuchar mucho, sólo prestando atención. (Parafraseando la frase de Yogi Berra, famoso jugador de béisbol).

"Mi unidad está tan enfocada en actividades de recaudación de fondos que no pone prioridad en el crecimiento espiritual".

"Me involucré a nivel distrital y conferencial porque las mujeres de mi unidad local estaban interesadas en aprender acerca de las cuestiones que enfrentan las mujeres, la niñez y la juventud en los Estados Unidos y en otros lugares, pero me di cuenta que no estaban preparadas para emprenderlas y hacer algo".

"Mi unidad se enfoca solamente en el crecimiento espiritual, pero no está abierta a hablar de asuntos de interés".

"Sé que las mujeres jóvenes responderían a una invitación a participar en servicio y acción, y eso es también lo que quiero hacer, pero no es lo que hace mi unidad".

¿Algunos de estos comentarios suenan familiares? Son evaluaciones personales de diferentes mujeres, en diferentes partes del país, pero que tienen algo en común. Para tener vitalidad en nuestras unidades locales y para atender las necesidades de nuestra membresía, de la iglesia y del mundo, es importante que vivamos plenamente lo que somos como organización. Somos mujeres llenas de fe, que estudiamos juntas la Biblia, que oramos unas por otras, y por las mujeres y por la niñez de todo el mundo, que continuamos aprendiendo en una forma transformadora que nos cambia, para que también cambien nuestros pensamientos y nuestras acciones, conectándonos al servicio y a la abogacía.

El trabajo de servicio de nuestras predecesoras, en instituciones misionales a nivel nacional y en tantos otros lugares, es legendario. La membresía de Mujeres Metodistas Unidas continúa marcando una diferencia en el mundo. Cuando lo hacemos, formamos lazos recíprocos de solidaridad con las personas a las que servimos, quienes nos impulsan a aprender más y a involucrarnos más en abogacía.

Nuestra organización siempre ha estado dedicada tanto al servicio como a la abogacía. Hemos hablado con y por las mujeres y por las niñas y por los niños a quienes servimos, y por nuestra propia membresía, acerca del acceso a la educación, la atención de la salud, la justicia para las personas marginadas, la paz, y sobre un cambio sistémico que confronte la injusticia racial. Tanto en el pasado como en el presente, esto es una parte integral de nuestro trabajo.

Desde el principio, nuestras predecesoras abogaron por sí mismas y por nuestra organización. Los líderes de la iglesia se preocuparon de que la recaudación de fondos de las mujeres reduciría las donaciones a las congregaciones locales y que las mujeres no estarían disponibles para hacer el trabajo que las congregaciones esperaban de ellas. Los dirigentes se inquietaron por las reflexiones teológicas de las mujeres. La junta misional temía que las mujeres no fueran capaces de hacer lo que se proponían hacer y se inquietaban por los riesgos que las mujeres tomaban y que no se iban a enfocar en el trabajo de la junta. La abogacía era (y es) un requisito para nosotras.

Estamos constantemente desarrollando líderes. Algunas veces de una manera formal --a través de becas, capacitación y oportunidades-- y otras veces de una manera informal. Incluso sin tener una oficina o posición, cada una de las mujeres cuyas conversaciones mencioné, traen algo importante a su unidad. Las líderes ven los huecos vacíos, comienzan la discusión, enlistan a otras personas y encuentran maneras de desarrollar algo nuevo.

Y, por supuesto, ofrendamos. Damos generosa y regularmente para apoyar todo este trabajo y para estar junto con las mujeres que están creciendo y dirigiendo y orando, y combatiendo la opresión en todo el mundo.

La manera como nos reunimos y el trabajo en conjunto que realizamos sostienen todos estos aspectos de nuestra identidad y fortalecerá nuestro servicio misional, creará lugares acogedores para recibir a mujeres nuevas y nos ayudarán a continuar siendo personas con plenitud a través de Jesucristo, convirtiendo la fe, la esperanza y el amor en acción.


Harriett Jane Olson
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Posted or updated: 10/9/2017 12:00:00 AM
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