response: September/October 2019 Issue

Un Lugar para Llamar mi Hogar

Cordialmente Suya

Un Lugar para Llamar mi Hogar

“¡Guarda tierras antiguas, tu pompa legendaria!", grita
Con labios silenciosos. "Entrégame los extenuados, los pobres,
Las masas acurrucadas anhelando respirar libremente,
El desdichado rechazo de tu inmensa orilla.
Envíame a éstos, los desamparados, los afectados por aflicciones.
¡Levanto mi antorcha junto a la puerta dorada!"

The New Colossus (El Nuevo Coloso), por Emma Lazarus

Emma Lazarus escribió estas palabras en la década de 1880 (mil ochocientos ochenta) como parte de un esfuerzo para recaudar fondos en apoyo a la construcción de la Estatua de la Libertad en el puerto de Nueva York. Era activista y poeta, y le preocupaba cómo admitían a las personas judías que emigraban a los Estados Unidos huyendo de los pogromos rusos. El poema no era un decreto. Ni siquiera era una descripción de la acogida que los recién llegados estaban recibiendo. Representa una aspiración, un desafío al viejo mundo y una esperanza para una nueva forma de ser.

Instancias como la Ley de Exclusión China, las décadas en que oleadas de inmigrantes llegaban y se les indicaba que "ningún italiano necesita solicitar entrada" o "ningún irlandés necesita solicitar entrada", la "repatriación" a México de personas de herencia mexicana (incluidos los nacidos en los Estados Unidos) durante la depresión, los campos de reclusión para personas de herencia japonesa (incluso personas nacidas en los Estados Unidos) durante la Segunda Guerra Mundial y la negativa a aceptar a personas judías que de otra manera serían enviadas por el régimen nazi a campos de concentración, hablan de la lucha de nuestro país en levantar la antorcha hacia la puerta dorada.

Los inmigrantes y los ciudadanos naturalizados rara vez han sido bienvenidos en los Estados Unidos. En mi propia familia, nadie habla los idiomas de nuestra herencia porque las primeras generaciones no querían que sus hijas e hijos hablaran con acento y fueran intimidados o excluidos. La propensión de nuestra nación a abrir o cerrar nuestras puertas según percibimos nuestra ventaja y a expensas de los individuos y las familias, es una triste constante en nuestra historia, una historia cargada de racismo y una definición cambiante de los grupos de personas que se consideran blancos

A muchos de nosotras y nosotros nos gustaría aprender de nuestro pasado. Queremos cambiar las políticas actuales que deshumanizan y traumatizan a las mujeres, a la niñez y a las familias. Las Mujeres Metodistas Unidas y muchos otros líderes religiosos han pedido una y otra vez un cambio en la política de inmigración. Queremos que Estados Unidos reciba inmigrantes y refugiados que fortalecen nuestro país y se suman a nuestro caudal de ingenio, y salen adelante como familias y ayudan a nuestras comunidades a prosperar. Queremos prestar atención a las palabras de Jesús en Mateo 25:40 (veinticinco, cuarenta): "De cierto os digo, que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis". Queremos ser transformadas por nuestro canto, como parte de la familia metodista que canta nuestra fe, acerca de cómo Jesús ama a todos las niñas y los niños pequeños del mundo y queremos convertir en realidad nuestra teología.

Mujeres Metodistas Unidas, las necesidades de los inmigrantes y los refugiados de hoy nos llaman a orar, actuar, servir y abogar por el cuidado de “estos mis hermanos más pequeños” y por el amor de Jesús por la niñez profundamente grabados en nuestros corazones. Es un momento crítico para alcanzar y difundir en nuestras propias comunidades el apoyo a nuestras instituciones misionales nacionales, a las vigilias, los llamados telefónicos, las visitas legislativas y los foros educativos sobre la separación de familias en nuestras fronteras, para terminar con el camino de la escuela a la prisión, para asegurar que las madres, y las niñas y niños tengan acceso a la atención médica y poder vivir en un medioambiente que sea seguro. Al igual que nuestras antecesoras, ayudemos a las personas, especialmente a las mujeres y la niñez, que vienen a los Estados Unidos en búsqueda de ser recibidos y de tener un lugar para llamar mi hogar.

HARRIETT JANE OLSON
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas

Posted or updated: 9/8/2019 12:00:00 AM
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