RESPONSE: OCTOBER 2018 ISSUE

Viviendo el Amor de Dios

Cordialmente Suya

Viviendo el Amor de Dios

Este verano, me sentí muy contenta de estar en Inglaterra durante la celebración nacional del centenario del sufragio femenino. Si estamos conectadas en Facebook, es posible que hayan visto la foto que puse de la primera estatua de una mujer en la Plaza del Parlamento, la sufragista Millicent Garrett Fawcett. Ella se encuentra cerca de las estatuas de otros líderes mundiales como Mahatma Gandhi y Nelson Mandela.

Mientras que visitaba exhibiciones sobre el sufragio femenino, me recordaron que uno de los argumentos para que las mujeres ganaran el derecho a votar, era que tenían que ver los asuntos desde su compromiso por el cuidado de la niñez y de aquellos en necesidad. Argumentos similares fueron hechos en este lado del Atlántico también; en particular, el "voto de la mujer" fue visto como esencial para la reforma laboral, con la preocupación por la seguridad de los trabajadores, el fin del trabajo infantil, el horario del día y de la semana de trabajo, y el pago justo. Esto me hizo pensar en cuánto progreso se ha logrado sobre estos temas con legislación y a través del trabajo de sindicatos (o gremios), y cuánto más trabajo aún se necesita hacer.

La versión del Credo Social Metodista de 1908 en los Estados Unidos reclamó un salario “digno en todas las industrias ", aunque sabemos que la industria agrícola con el trabajo en las granjas y el trabajo doméstico están excluidos en las leyes de salario mínimo en los Estados Unidos, así como muchos trabajadores que reciben propinas. Estamos viendo la disminución de la fuerza de los sindicatos y el crecimiento de una economía basada en trabajadores por contrato o consultantes según su especialidad o conocimiento y son tratados como contratistas independientes en lugar de empleados que tienen beneficios que los protegen. Estos cambios contribuyen al estancamiento de los sueldos de la clase media y trabajadora que los expertos ven como contribuciones a la polarización política. Trabajando con otras organizaciones que abogan por un salario digno en todo el país es parte del llamado a responder de Mujeres Metodistas Unidas.

Por supuesto, sabemos que el "voto de las mujeres" no ha sido una panacea para todos los que nos preocupan, pero sigue siendo un derecho importante y debemos ejercerlo como un deber y un privilegio. Echen un vistazo a los Alertas de Acción de Mujeres Metodistas Unidas sobre análisis acerca de algunas importantes políticas actuales y confirmen el lugar para votar y los requisitos del área donde viven, antes del día de las elecciones para que puedan expresar su opinión.

El ejercicio de nuestros derechos a votar y el comunicarnos con los funcionarios electos con respecto a la política a seguir sobre diferentes asuntos, son sólo dos formas de vivir el amor de Dios y el amor al prójimo que es la base del movimiento Wesleyano. Una de las grandes bendiciones de nuestra fe es que estamos convencidas de que podemos saber que Dios nos ama y nos llama a relacionarnos. Cuando respondemos con fe por medio de Jesucristo, somos enviadas en misión. Wesley llamó a los primeros metodistas para trabajar en obras de misericordia, eso incluía el aliviar el sufrimiento, trabajando para enaltecer a las personas marginadas y para cambiar leyes y prácticas injustas. Una de las últimas cartas de John Wesley en 1791, fue a William Wilberforce implorándole que trabaje para eliminar el comercio de esclavos. Mujeres Metodistas Unidas, juntas nos mantenemos firmes en una gran tradición de convertir la fe, la esperanza y el amor en acción. Estoy agradecida de ser parte de este grupo.

HARRIETT JANE OLSON
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas

Posted or updated: 10/8/2018 12:00:00 AM
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