RESPONSE: Abril 2018 ISSUE

Viviendo Nuestra Fe

Cordialmente Suya

Viviendo Nuestra Fe

En algún momento de la década de 1970 (mil novecientos setenta) estaba caminando por mi pequeña comunidad en el sur de Nueva Jersey, equipada con información y una solicitud: cambie el detergente que usa por uno que no contenga fosfatos. Era una época en la que usaba parches en mis jeans y el mío incluía la bandera ecológica. Nuestro pequeño arroyo había estado experimentando un incremento en el crecimiento de algas antiestéticas y dañinas, y esto causó un aumento de la sedimentación. No estoy segura en qué grado estaba o si este era un proyecto para Girl Scouts o para una clase, lo que sé es que estaba relacionado con mi experiencia en la Escuela Bíblica de Vacaciones. Tres de las iglesias en donde vivía, una Metodista Unida, una Bautista y una Luterana se unían para ofrecer una Escuela Bíblica de Vacaciones y mi clase había estudiado la creación y nuestro compromiso cristiano a cuidar el mundo que Dios había creado.

Esta experiencia vino a mi mente mientras leía Abrazar la Plenitud: una Perspectiva de la Tierra para la Vida de Pacto, uno de los estudios misionales para este año. Tuve la bendición de tener la oportunidad de aprender, desde un principio, que la forma en que vemos al mundo y las decisiones que tomamos a medida que vivimos, afectan la salud del ecosistema y de los que nos rodean. Como cristianas, tenemos una gran responsabilidad de amar lo que (y a quién) ama Dios.

Muchas de ustedes me han escuchado hablar sobre el hecho de que Juan 3:16 (tres, dieciséis) dice que de tal manera amó Dios al mundo, que nos envió a Jesús, el Hijo amado de Dios. La encarnación de Jesús es la expresión más completa del amor de Dios para toda la creación. Para aquellas de nosotras que amamos a Dios y buscamos amar a Dios aún más, tiene sentido que el cuidado de la creación sea una parte integral de nuestro discipulado.

Nuestro camino de fe nunca es una línea recta, necesitamos experiencias y comunidades que nos recuerden nuestros compromisos, y nos ayuden a vivir como deberíamos. Las estaciones, tanto las estaciones naturales como las estaciones litúrgicas, son algunas de las sugerencias que nos ayudan a pensar en nuestras destrezas para vivir nuestra fe. Durante la Cuaresma, muchas de nosotras nos comprometemos a abstenernos de algo o a participar en un servicio especial o a tener oportunidades de testimonio, incluyendo el Llamado a la Oración y el Sacrificio. Estas son oportunidades para que estas experiencias puedan ayudarnos a profundizar nuestra vida de fe y la forma en que nuestra fe nos conecta con los demás y se expresa en servicio y abogacía. ¿Has adoptado la práctica de no comer los lunes durante la época de Cuaresma o Adviento? ¿Cómo sería intentar eso por una temporada, o extenderlo hasta la próxima temporada? Para algunas de nosotras, los cambios dramáticos en nuestra dieta podría no ser cómodo o sano, pero hay muchas otras cosas que cada una de nosotras podríamos poner en práctica, probar y adoptar para hacernos más conscientes de nuestro impacto en el mundo tan amado por Dios.

¿Cuáles son las prácticas que te hacen sentir conectada con Dios y con el bienestar de tu ciudad (Jeremías 29: 7 - veintinueve, siete)? ¿Tienes una comunidad de apoyo que te aliente y te desafíe? Espero que Mujeres Metodistas Unidas sea o pueda ser parte de ese círculo para cada una de ustedes y que este estudio misional les ayude para llegar a ser personas íntegras a través de Jesucristo, al vivir en pacto con Dios y la creación de Dios.


Harriett Jane Olson
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Posted or updated: 4/11/2018 12:00:00 AM
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